En abril de 2011, cuando tenía apenas 15 años, Veronica Yoko Plebani contrajo una meningitis bacteriana fulminante que estuvo a punto de quitarle la vida. Pasó cerca de un mes y medio en cuidados intensivos y después varios meses más hospitalizada.

Las consecuencias fueron devastadoras. Las lesiones fueron tan graves que los médicos tuvieron que amputarle algunas falanges de los dedos de las manos y partes de los dedos de los pies.

Además, su cuerpo quedó cubierto de profundas cicatrices, especialmente en brazos y piernas.

Pero después de salir del hospital, Veronica decidió volver al deporte. Comenzó a competir en snowboard y llegó a los Juegos Paralímpicos de Sochi 2014. En Río 2016 participó en paracanoa y terminó sexta.

En 2017 encontró una nueva pasión en el triatlón. Ese mismo año ganó el Campeonato Italiano de Paratriatlón y una prueba de la Copa Mundial en Besançon, Francia.

Su gran recompensa llegó en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, donde ganó la medalla de bronce. En París 2024 volvió a subir al podio y consiguió la plata.

Hoy, las marcas de aquella enfermedad siguen en su cuerpo, pero Veronica decidió no esconderlas. Para ella, son parte de su historia y también de la persona que llegó a ser.

“Mis cicatrices son mi cuerpo, y mi cuerpo soy yo”.
