Jasmine Teaa soñaba con trabajar en Google. 🎓

Estudió lingüística computacional, pero al salir de la universidad la esperaban dos empleos que no alcanzaban para nada: lavaplatos y ayudante de cocina. Fue ahí cuando decidió vender su ropa interior usada por internet, algo que arrancó casi como un experimento y terminó convirtiéndose en su fuente principal de ingresos.

Hoy, según cuenta ella misma, factura unas 95,000 libras al mes (más de 120,000 dólares). Un solo fan llegó a pagarle más de 750 libras por un par de bragas usadas, y el negocio creció tanto que sumó videos personalizados para adultos, algo que —asegura— resultó todavía más rentable que sus antiguos trabajos. 💸

Para sostener esta doble vida, inventaba excusas frente a sus compañeros de piso con tal de tener el apartamento vacío y grabar sin que nadie sospechara.

