A comienzos del siglo XX, durante unas obras en una antigua casa de campo de Castleton, Yorkshire, Inglaterra, apareció algo bastante más inquietante que un objeto antiguo: una mano humana momificada que llevaba escondida dentro de una pared.

La pieza fue relacionada posteriormente con la “Mano de Gloria”, una antigua creencia europea vinculada a la magia y a los ladrones. Según el folclore, se trataba de la mano de un hombre ejecutado en la horca, que era conservada y utilizada como un objeto mágico.

Una de las versiones de la leyenda decía que la mano podía convertirse en un macabro candelabro. Se fabricaba una vela con la grasa del hombre muerto y se colocaba sobre la mano. Su luz supuestamente dejaba dormidos o inmóviles a los habitantes de una casa, permitiendo que los ladrones entraran a robar sin ser descubiertos.

La historia se vuelve todavía más extraña: algunas versiones aseguraban que cada dedo podía funcionar como una vela. Si uno de ellos no conseguía encenderse, significaba que alguien dentro de la casa todavía estaba despierto. Y para apagar la llama no servía el agua: la tradición decía que había que utilizar leche.
La mano encontrada en Castleton fue entregada al Whitby Museum en 1935, donde todavía se conserva. El museo señala que es el único ejemplar conocido que ha sobrevivido y que ha sido identificado como una posible “Mano de Gloria”.

Pero hay una diferencia importante entre la leyenda y lo que realmente sabemos: no está demostrado que la mano perteneciera a un hombre ejecutado ni que alguna vez fuera utilizada por ladrones. Su identificación como una Mano de Gloria proviene de la tradición asociada a este tipo de objetos.

Lo que sí existe hasta hoy es la mano: una pieza humana momificada, escondida durante años dentro de una pared de una casa inglesa y ahora expuesta en un museo. 🖐️🕯️
