[FOTOS] La llamaron “ojos de demonio” durante años por nacer con ojos azules: su hija heredó la misma mirada

Por Pablo Román
1 October, 2026

Kim Mi-ok nació en Corea del Sur con unos inusuales ojos azules. No eran lentes de contacto ni una enfermedad: un especialista explicó en televisión que el color estaba relacionado con una menor cantidad de melanina, un fenómeno extremadamente poco frecuente entre asiáticos orientales.

Pero crecer siendo diferente tuvo un precio.

Kim contó que desde pequeña recibió apodos como “gato”, “fantasma” y “ojos de demonio”. Incluso una profesora llegó a sugerir a sus padres que utilizara gafas para ocultarlos. Durante su adolescencia comenzó a usar lentes de contacto oscuros y, según el relato viral que recuperó su historia, prefería soportar las molestias antes que volver a enfrentarse a las burlas.

Años después se casó y tuvo una hija, Cho-eun, que nació con los mismos ojos azules.

Entonces comenzó a repetirse la historia.

Kim relató que algunas personas observaban a ambas “como animales en un zoológico” y que había niños que evitaban jugar con su hija como si su apariencia fuera consecuencia de una enfermedad contagiosa. La situación llegó al punto de que el padre consideró que Cho-eun podría estudiar en el extranjero para evitar el acoso.

Pero hubo un momento que terminó empujando a Kim a hablar públicamente. Su hija, todavía pequeña, comenzó a preguntarse por qué sus ojos eran diferentes y a esconderse detrás de ella cuando alguien reaccionaba con sorpresa.

Kim decidió entonces aparecer junto a Cho-eun en el programa coreano Hello Counselor. No buscaba cambiar sus ojos, sino la forma en que los demás las miraban.

Después de la emisión ocurrió algo que durante años había parecido imposible. Kim aseguró que comenzó a sentirse orgullosa de sí misma y Cho-eun empezó a escuchar que sus ojos eran bonitos.

La pequeña incluso comenzó a repetirse una frase que resumía perfectamente aquel cambio: “Soy bonita”.

Después de toda una vida intentando esconder aquello que la hacía diferente, Kim consiguió que su hija empezara a verlo de otra manera: no como algo que debía ocultar, sino como una parte de sí misma que podía aprender a querer.

Puede interesarte