Pixee Fox era electricista en Suecia antes de convertirse en la mujer que persiguió el cuerpo de un personaje animado.

En 2015 se sometió a 15 cirugías. Aumento mamario, cuatro rinoplastias, dos liposucciones, labioplastía, levantamiento de trasero y, la más drástica de todas, la extracción de sus 6 costillas inferiores. Tres de cada lado, removidas para que su cintura se doblara hasta cifras que ningún cuerpo alcanza de forma natural. El gasto total rondó los 120 mil dólares.

Ella misma lo explicó sin rodeos. Quería capturar la ‘exagerada femineidad’ de Jessica Rabbit, Holly Would y Aurora, sus referencias declaradas. Con los años siguió operándose hasta superar los 200 procedimientos, pero todo empezó con esa decisión: sacrificar hueso por ficción.


