Patricia Spann había perdido la custodia de sus hijos cuando eran pequeños, por lo que Misty fue criada por su abuela. Pasaron años antes de que madre e hija volvieran a encontrarse.

El reencuentro ocurrió en 2014, cuando Misty ya era adulta. Patricia contó a los investigadores que ambas “congeniaron” cuando volvieron a verse y comenzaron a reconstruir su relación.

Dos años después, en septiembre de 2016, cuando Misty tenía 25 años y Patricia 42, ambas contrajeron matrimonio en Oklahoma. Patricia aseguró que creía que la unión era legal porque su nombre ya no figuraba en el certificado de nacimiento de Misty.

Pero había un antecedente todavía más insólito: en 2008, Patricia ya se había casado con uno de sus propios hijos. El matrimonio fue anulado en 2010, después de que él solicitara la anulación alegando que se trataba de una unión entre madre e hijo.

La unión entre Patricia y Misty duró apenas unas seis semanas antes de ser anulada. En 2017, el caso volvió a los titulares y Misty se declaró culpable, recibiendo inicialmente una sentencia diferida de 10 años.
El caso de Patricia siguió adelante y en marzo de 2018 se declaró culpable. Fue condenada a dos años de prisión, seguidos de ocho años de libertad condicional.
Lo que comenzó con un reencuentro familiar después de años de separación terminó convirtiéndose en un caso judicial que sorprendió incluso a las autoridades de Oklahoma.
