Barry Delaney, de 25 años, llegó al funeral de su mejor amigo usando un ajustado vestido verde y calcetines rosados hasta las rodillas. A primera vista, la imagen podía resultar extraña, pero detrás había una promesa que ambos habían hecho años antes.

Tres años antes, Barry y Kevin Elliott habían acordado que, si uno de ellos moría en combate, el otro asistiría a su funeral usando un vestido. Y cuanto más llamativo, mejor.
Kevin, de 24 años, era soldado del Black Watch y murió el 31 de agosto de 2009 durante una emboscada talibán en Afganistán.

Para cumplir su promesa, Barry compró un vestido verde en Primark por unos US$8 y unos calcetines rosados por aproximadamente US$1,50. Antes de salir, incluso tomó un vaso de vodka, la bebida favorita de ambos.
Unas 1.000 personas se reunieron frente a la iglesia en Dundee. Muchos miraron su vestimenta, pero casi todos conocían la historia detrás de ella.

El momento más doloroso llegó durante el entierro. Barry se derrumbó junto a la tumba y recordó que se había agachado para preguntarle a Kevin si le gustaba el color del vestido.
Entonces comprendió que su amigo nunca podría responderle.

Más que una extravagante forma de vestir, aquel vestido terminó convirtiéndose en el último homenaje de un amigo que decidió cumplir su palabra hasta el final.
