El Obelisco estaba a reventar. Bocinas, banderas, la ciudad entera gritando por la selección argentina, y en medio de todo eso, Franco Mayorga decidió que la celebración necesitaba un poco más de show.


Se sacó la camiseta ahí mismo, rodeado de gente, y dejó ver un físico tan trabajado que por unos segundos la fiesta futbolera se mezcló con algo parecido a un desfile. Las cámaras de quienes estaban cerca no tardaron en captar el momento, y las imágenes empezaron a circular casi al instante.
No hizo falta más que eso: un gesto espontáneo en medio del caos naranja y celeste para que su nombre se instalara en las conversaciones del día. A veces la viralidad no busca la cámara, la cámara la encuentra a ella.
