Fray Bigotón: el perro que un convento en Cochabamba adoptó como hermano y hoy tiene millones de seguidores

Por Rodrigo Martínez
20 July, 2026

En el Convento San Francisco de Cochabamba, Bolivia, vive un schnauzer que los frailes llaman Fray Bigotón. Llegó en 2016, con apenas mes y medio, de la mano del sacerdote polaco Kasper Kapron. Durante un tiempo nadie supo que era de raza: vivió como si fuera un perro callejero, cazando ratas y espantando palomas por el jardín.

Con los años se ganó su hábito franciscano, su nombre religioso y el cariño de cada hermano que pasó por ahí. “Cuando los hermanos terminan su formación y se van, el perrito sufre”, contó el Fray Jorge Fernández, quien lo cuidó como nadie. Carmelo se encariña, despide, y vuelve a esperar en la puerta del primer cuarto abierto que encuentra.

Cuando llegó la pandemia, su sola presencia en el convento se volvió consuelo. Los frailes aseguran que Fray Bigotón ayudó a la gente a sostener la esperanza de que vendrían “cosas mejores”. Hoy comparte casa con su hijo Metodio y su amigo felino Fray Michy, y sigue siendo, a su manera, el hermano pequeño que San Francisco de Asís hubiera guardado junto a él.

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