Frente al pastel, con las velas encendidas y toda su familia mirando, León, un niño cerró los ojos y pidió algo que no suelen pedir los niños de su edad: que Dios lo sanara.

El video de ese instante se guardó, quizás sin saber todavía cómo terminaría la historia. Un año más tarde, la familia volvió a grabar. Esta vez para contar que el pequeño había superado la enfermedad que enfrentaba, y que para ellos esa recuperación fue la respuesta a aquel deseo de cumpleaños.

La comparación entre ambos momentos se volvió viral en redes sociales y llenó de mensajes de apoyo a la familia. Hay quienes lo ven como un testimonio de fe, y quienes simplemente se quedan con la fortaleza de un niño que, en medio de todo, solo quería soplar sus velas y sanar.
