Durante cuatro meses, sus primeros brazos fueron los de las enfermeras que lo alimentaban, vestían y cuidaban cada día.
“Toñito” nació el 12 de mayo en el Hospital de San Juan de Lurigancho, en Lima. El pequeño, que tiene síndrome de Down, quedó bajo protección del personal de salud después de ser abandonado tras su nacimiento.
Con el paso de las semanas dejó de ser solo un paciente para quienes trabajaban en Neonatología. Una de las enfermeras, Rosario Lucen Tejeda, comenzó a crear un vínculo especialmente cercano con él y decidió presentar una solicitud para poder acogerlo como parte de su familia.
Sus compañeras cuentan que el bebé es tierno, sociable y muy hábil, y que se ganó rápidamente el cariño de todo el equipo. También aseguran que Rosario quiere hacerse cargo de él desde prácticamente sus primeros días de vida y está dispuesta a entregarle tiempo, cuidados y recursos.
Su solicitud tuvo inicialmente una observación porque debía presentar documentación adicional relacionada con su estado civil, pero el requisito ya fue subsanado. Ahora el Ministerio de la Mujer deberá evaluar si cumple con todas las condiciones legales, sociales y psicológicas necesarias para convertirse en familia acogedora.
Mientras se resuelve el proceso, Toñito permanece bajo protección de las autoridades.
Llegó al mundo sin una familia esperándolo fuera del hospital, pero dentro de esas paredes encontró a alguien que ahora quiere que sus brazos sean también su hogar.
