Anna, una mujer de 32 años nacida en Vietnam sin brazos, relató cómo su vida tomó otro rumbo tras ser adoptada siendo bebé en Estados Unidos por una madre soltera que trabajaba como terapeuta física con niños con discapacidad.
Lejos de criarla desde la sobreprotección, su mamá la impulsó desde pequeña a probar, equivocarse y descubrir por sí misma hasta dónde podía llegar. Así aprendió a usar sus pies para desenvolverse en la vida diaria.


Hoy comparte su rutina en redes como AnnaByTheFoot, donde muestra cómo cocina, se arregla y vive con total autonomía, buscando derribar prejuicios e inspirar a otras personas.
