Kamila Rodrigues Cardoso empezó a modelar a los 8 años.
Nació en Patos de Minas, Brasil, y creció entre pasarelas, campañas publicitarias y el título de Miss Continente Teen Sol Nascente. Todo indicaba que sería una carrera imparable.


Pero la muerte de su padre, cuando ella tenía apenas 9 años, dejó una herida que ningún flash pudo cubrir. A los 16, empezó a acercarse a la fe casi sin buscarlo, hasta que en una misa vio pasar a una religiosa y algo se movió para siempre dentro de ella.


Su madre no lo entendió al principio. Ella soñaba con nietos y contratos de moda, no con un velo. Aun así, Kamila ingresó al noviciado a los 17 y a los 18 tomó su nuevo nombre: hermana Eva.

Hoy integra la Congregación Sancta Dei Genitrix en Ceilândia, y se hizo viral vendiendo rosarios y crucifijos en las calles de Goiânia. La belleza que antes perseguía en un escenario, dice, ahora la encuentra sirviendo. 💫
