Hillary tenía 17 años cuando fue por un aumento de labios con ácido hialurónico.
Según su relato, la aplicación fue dolorosa desde el primer momento. Ya se había puesto hialurónico en las ojeras y sabía que algo no estaba bien. La doctora le dijo que el dolor era normal y que la inflamación bajaría con las horas. No bajó.


Le aplicaron hialuronidasa, la enzima que disuelve el hialurónico, durante cerca de siete sesiones. Según ella, la sustancia no se dispersó. Viajó a Estados Unidos y luego volvió a Colombia con un cirujano maxilofacial. Los exámenes, cuenta, revelaron que no era hialurónico: era silicona mezclada con aceite industrial.


Entre 2021 y 2026 pasó por tres cirugías complejas. La última, en Colombia, duró siete horas para retirar el material, parte del cual se había desplazado a otras zonas del rostro. Lleva más de siete años con las secuelas. Cada día sonríe con más seguridad y esta más cerca a su recuperación.

