España acababa de gritar campeona en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Mientras el equipo levantaba la copa del Mundial 2026, los jugadores argentinos se quedaron a un costado, de espaldas al podio, mirando fijo hacia su propia tribuna.

La prensa española no lo dejó pasar. Marca tituló directo: “falta de respeto”. Dani Olmo, campeón esa noche, fue consultado y respondió sin darle demasiada importancia, aunque remarcó algo que caló hondo: los futbolistas deben ser ejemplo para las nuevas generaciones. Antes del gesto, España incluso había formado un pasillo para recibir a los subcampeones.
Del lado argentino, otra versión circuló después: los jugadores solo buscaban agradecer a su gente y a sus familias tras un Mundial entero de esfuerzo, no desairar a nadie. ¿Fue un gesto calculado o simplemente un grupo agotado que miró a los suyos en el peor momento posible?
