En las imágenes grabadas por la cámara corporal de un oficial, se observa una tensa persecución en bicicleta a una mujer llamada Brenda, quien contaba con una orden de arresto activa. A pesar de las advertencias del policía para que se detuviera, la mujer ignora las órdenes, baja de su bicicleta e intenta resistirse al arresto.

Lo más increíble del procedimiento ocurre justo cuando el oficial logra reducirla en el suelo, momento en el que Brenda decide intentar un viejo truco: fingir un ataque para evitar ser esposada. Sin embargo, la actuación no le sirvió de nada, ya que el policía no se dejó engañar y le exigió inmediatamente que terminara con el engaño. Resulta que la mujer es una fugitiva conocida y el mismo oficial ya la había arrestado en el pasado, por lo que sabía perfectamente que ella acostumbra a fingir convulsiones cada vez que es detenida.

Tras fracasar rotundamente en su intento de evadir a la justicia, la mujer fue trasladada a la estación de policía, donde fue acusada por posesión y por resistirse al arresto sin violencia. Para ponerle un cierre aún más surrealista a esta historia, al llegar a la comisaría los agentes notaron un detalle inesperado que tomaron con humor: el esposo de la detenida también se encontraba arrestado en las mismas instalaciones.
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