Hay excusas malas, excusas terribles y luego está la de esta mujer en Brasil.
Perteneciente a una congregación evangélica, es interceptada por su esposo saliendo de un motel.
En lugar de pedir perdón o guardar silencio, la mujer decidió aplicar la “vieja confiable” de algunos sectores religiosos: responsabilizar a las fuerzas del mal. Con total seriedad, afirmó que su infidelidad no fue una decisión propia, sino que Satanás aprovechó su debilidad para tentarla y llevarla por el mal camino.
Con total seriedad, afirmó que su infidelidad no fue una decisión propia, sino que Satanás aprovechó su debilidad para tentarla y llevarla por el mal camino. Mientras algunos recriminan su falta de valores y su hipocresía al predicar una cosa y hacer otra, ella se mantiene firme en su narrativa de “víctima espiritual”.
Mientras algunos recriminan su falta de valores y su hipocresía al predicar una cosa y hacer otra, ella se mantiene firme en su narrativa de “víctima espiritual”.
¿Es posible que alguien crea realmente que fue “poseído” para ir a un motel, o es simplemente una manipulación psicológica para suavizar el golpe?
Lo cierto es que, aunque ella culpe al de los cuernos, en el tribunal de Facebook ya todos dictaron sentencia…
