Walmer Pacheco es barranquillero, pero lleva el corazón puesto en Pereira. Es el capitán del Deportivo Pereira, el equipo de esa ciudad que el terremoto dejó en escombros.

Apenas se enteró de la tragedia, no se quedó mirando desde lejos. Organizó un centro de acopio en Barranquilla para juntar donaciones, subió a su vehículo y manejó hasta Pereira.

Al llegar, no dio discursos: se puso los guantes y empezó a remover escombros junto a los equipos de rescate, buscando sobrevivientes.
Podía haberse quedado tranquilo en su casa. En cambio, está ahí, en medio de las calles destruidas, ayudando a su gente con las manos.
