Mark Hughes no tenía tiempo que perder, literalmente. ⏱️

El 11 de noviembre de 1987 jugó los 90 minutos completos con Gales en Praga, por las eliminatorias a la Euro. Al sonar el pitazo final, no se quedó ni a las duchas: salió corriendo del estadio con el uniforme puesto directo hacia un jet privado que lo esperaba en pista. El Bayern Múnich disputaba la Copa de Alemania esa misma noche y el club se negó a jugar sin él.

Al aterrizar en Múnich, un Porsche lo llevó a toda velocidad hasta el estadio olímpico. Entró en el segundo tiempo con el equipo perdiendo, y su presencia bastó para cambiar la historia: el Bayern remontó el partido. Dos países, un jet, un Porsche y un partido de fútbol en cada cancha 🔴⚪
