Gail Giustino tiene 77 años y reparte cartas para el Servicio Postal de Estados Unidos en el condado de Martin, Florida. Durante su ruta diaria, recogía gatos callejeros. Se los llevaba a casa. Decía que los estaba salvando.

Cuando las autoridades finalmente lograron entrar a su vivienda, en la cuadra 11500 de Southwest Meadowlark Circle, encontraron algo que ni siquiera el sheriff John Budensiek había visto antes: al menos 70 gatos y varios perros viviendo entre heces acumuladas de hasta 30 centímetros de altura. El olor era tan fuerte que se necesitó personal especializado en materiales peligrosos para poder revisar la propiedad completa.

Giustino ya tenía 65 infracciones previas por mantener animales confinados en esas condiciones. Ahora los investigadores sospechan que trasladó a unos 20 animales a refugios antes de la inspección, para que el número pareciera menor. El sheriff no cree que haya actuado con maldad, sino que su intento de rescate se le fue de las manos. Aun así, enfrenta cargos por crueldad animal.

