En 1926, Phillip McClean, de 16 años, se encontraba junto a su hermano menor cuando se toparon con un casuario, considerado una de las aves más peligrosas del mundo. Los hermanos intentaron espantar y golpear al animal con palos, pero este reaccionó atacándolos con sus poderosas patas y afiladas garras.

El hermano menor logró escapar, pero Phillip cayó al suelo y recibió una patada en el cuello que le provocó una herida fatal de 1,25 cm en la vena yugular.

Los expertos señalan que los casuarios suelen evitar el contacto con humanos y solo atacan cuando se sienten amenazados. El caso de Phillip McClean quedó registrado como la primera muerte documentada causada por esta especie, mientras que la segunda fue un hombre de 75 años de Florida, en 2019.
