Gary Plauché el padre que tomo justicia por sus propias manos para vengar el abuso de su hijo

Por Maried Díaz
29 September, 2026

Aquel traslado debía terminar en una sala de justicia. Terminó frente a una cámara.

El 16 de marzo de 1984, Jeff Doucet llegó al aeropuerto de Baton Rouge, Luisiana, bajo custodia policial. Había sido instructor de karate de Jody Plauché, a quien secuestró y llevó a California. El niño pasó diez días cautivo y sufrió abusos sexuales. La policía lo rescató y lo llevó de vuelta a Luisiana el 1 de marzo. Doucet regresaba para responder por el caso.

Gary Plauché, el padre, supo por televisión cuándo llegaría Doucet. Fue al aeropuerto con un revólver calibre 38 y se ocultó entre unos teléfonos públicos. Llamó a un amigo: “Aquí viene”. Luego dijo: “Estás a punto de escuchar un disparo”.

Cuando Doucet pasó escoltado por los agentes, Gary salió de entre las cabinas y le disparó en la cabeza. Una cámara de noticias registró el ataque. Doucet murió al día siguiente. El agente Mike Barnett le gritó: “¿Por qué lo hiciste?”. Gary respondió: “Si alguien se lo hiciera a tu hijo, tú también lo harías”.

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Jody, ya adulto, dijo que no quería a Doucet muerto, esperaba que se pudriera en la cárcel. También contó que se enojó con su padre. Con el tiempo lo perdonó y volvió a aceptarlo en su vida.

En 1985, Gary se declaró sin oposición a un cargo de homicidio involuntario. Recibió siete años de condena suspendida, cinco años de libertad condicional y 300 horas de servicio comunitario. De adulto, Jody escribió un libro sobre su caso y se dedicó a prevenir el abuso infantil. El disparo quedó grabado; la historia de Jody no terminó allí.

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