Matt Damon no sospechaba nada. Estaba filmando ‘Monuments Men’ y notaba, semana tras semana, que su ropa le quedaba más ajustada. Ningún cambio en su dieta, ningún entrenamiento distinto. Solo la incómoda sensación de estar subiendo de peso sin explicación.
La explicación real llegó años después, y tenía nombre y apellido: George Clooney. El actor había convencido al equipo de vestuario de achicarle la ropa poco a poco, cada semana, para que Damon creyera que estaba engordando sin control. Cuando el periodista Chris Wallace le preguntó directamente si era cierto, Damon no dudó: ‘Por supuesto que es cierto. Lo hizo sin duda’.

Lo más curioso no fue la broma en sí, sino la resignación total de la víctima. Damon admitió que jamás intentó vengarse, porque conocía perfectamente el nivel de compromiso de Clooney con sus bromas: ‘Sé que las represalias serían muy severas’ 😅. Otra prueba de que en el set de Clooney, nadie está a salvo de terminar dudando hasta de su propio reflejo.
