
En 1982, George Clooney tenía poco más de 20 años, el cabello oscuro y la misma mirada que décadas después seguiría siendo parte de su sello. Vivía en Los Ángeles y perseguía un solo sueño: conseguir trabajo como actor.
Por entonces también comenzó una relación con Dedee Pfeiffer, hermana menor de Michelle Pfeiffer. Eran dos jóvenes que todavía estaban lejos de la fama, construyendo sus carreras mientras descubrían que también querían estar juntos.

La relación terminó un año después y cada uno siguió su camino. Décadas más tarde, Dedee todavía lo recordaba con cariño: “George siempre fue un gran tipo”.
Más de 40 años después, basta comparar aquellas fotografías con las actuales para comprobar algo que no necesitó de Hollywood: George Clooney siempre tuvo ese algo que hace difícil creer que el tiempo haya pasado por él. De aquel joven que buscaba su primera oportunidad al hombre que hoy conocemos, cambió casi todo menos una cosa: su capacidad para seguir siendo George Clooney.


