En mayo de 2025, el japonés sufrió un hematoma cerebral después de un combate y necesitó una cirugía de emergencia. Sobrevivió, pero quedó con graves secuelas que lo obligaron a depender de otras personas.
Saki, de 24 años, pudo haberse alejado. Sin embargo, decidió mudarse de ciudad y capacitarse como cuidadora para acompañarlo.

Ahora lo ayuda a vestirse, bañarse y realizar actividades cotidianas, en jornadas que pueden extenderse hasta la noche.
«Nunca pensé en terminar la relación», confesó en un reportaje de ABEMA.

La vida que imaginaban cambió por completo. Antes paseaban por Odaiba, visitaban Disney y hablaban de casarse cuando Ginjiro se retirara del boxeo.
Hoy celebran pequeños avances: una sonrisa, una expresión familiar o el esfuerzo por recuperar sus palabras.

Aunque reconoce que hay días difíciles, Saki sigue encontrando motivos para sonreír a su lado.
Su mayor ilusión ya no es una gran boda, sino algo mucho más sencillo: volver a Disney juntos. ❤️
