

Gisele Bündchen tenía algo que decirle a Tom Brady y no lo dijo en voz alta.
Según el libro “Brady: An American Story and the Price of Greatness”, del autor Lars Anderson, la modelo le entregó una carta escrita a mano justo después del Super Bowl de 2018, cuando los Patriots perdieron ante los Eagles. En ella le explicaba que su matrimonio no estaba funcionando.
Pedía cosas concretas: que él estuviera presente en casa, sin el celular en la mano ni la cabeza puesta en el último partido. Más ayuda con los niños. Poder dormir hasta tarde algunos días a la semana. Y más espacio para su propia carrera. Anderson resume el fondo del mensaje así: ella necesitaba “más de él, más de su tiempo, más de su atención, más de su corazón”.
Un excompañero de Brady cuenta en el libro que Gisele era una estrella internacional más grande que él y que estaba cansada de vivir según el horario de Tom, mientras que ella había dejado su carrera para cuidar de su familia.
La pareja fue a terapia y Brady guardó la carta en un cajón. La releía en noches de reflexión como recordatorio de cuidar su matrimonio con la misma tenacidad que su trabajo.
Siguieron juntos unos cuatro años más, pero una serie de promesas rotas de Brady (relacionadas con el deporte) acabaron por dinamitar la paciencia de la modelo. El divorcio parecía haber llegado de sorpresa, pero a puertas cerradas eso nunca fue así.

