Folarin Balogun, 25 años, delantero de Estados Unidos, vio la roja directa el 1 de julio tras un pisotón a Tarik Muharemović, revisado por VAR en Santa Clara. Debía perderse los octavos ante Bélgica.

Pero la FIFA anunció que su suspensión queda en pausa por un año de prueba, y podrá jugar el lunes en Seattle.
El problema es lo que pasó en el medio: Donald Trump llamó a Gianni Infantino para pedirle que revisara el caso, y luego celebró en redes “la gran injusticia revertida”.
Bélgica ya prepara una apelación formal y la UEFA acusó a la FIFA de “cruzar una línea roja” con una decisión sin precedentes en más de 60 años de Mundiales.
¿Fue justicia deportiva o un favor político disfrazado de reglamento?
