Once años. Eso fue lo que James Mogaji pasó sin ver a su familia en Nigeria mientras trabajaba como guardia de seguridad en Providence College.

Cada mañana saludaba a los mismos estudiantes, cuidaba los mismos pasillos, y guardaba en silencio la distancia que lo separaba de los suyos. Ellos lo notaron. Sabían que detrás de ese uniforme había un padre, un esposo, un hombre que llevaba mucho tiempo posponiendo su propia vida por la de otros. Así que organizaron una campaña en GoFundMe, sin decirle una palabra, para pagarle el viaje de regreso a casa.
Lo que empezó como una idea entre estudiantes terminó en más de 30.000 dólares recaudados. Cuando le dieron la noticia a James, no pudo contener el llanto. Nadie le devolvió simplemente un boleto de avión: le devolvieron el tiempo que el mundo le había quitado.