No quería que se terminaran.
Por eso las guardó. Eran las últimas milanesas de berenjena que su abuela había preparado antes de fallecer, y para esta joven no eran una comida más: eran una de las últimas cosas que habían salido de las manos de su abuela, hechas para ella.


Un día se animó a comerlas. Se sentó, encendió la cámara para no perder el momento y probó la primera. Entonces se quebró: “No quiero que sean las últimas de mi vida”, dijo entre lágrimas. Cada bocado traía de vuelta los momentos que compartieron, y también la certeza de que ese sabor ya no se repetiría.
El video llegó a miles de personas, y muchas se vieron reflejadas. Porque casi todas las familias guardan alguna receta que nadie logra igualar, y que con el tiempo deja de ser un plato para convertirse en una forma de tener cerca a quien ya no está. ❤️
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