Erling Haaland lo dijo sin rodeos: durante casi diez meses al año, cada entrenamiento cuenta, y una noche de fiesta simplemente no compensa. ⚽🔥

El delantero noruego reveló que su verdadero placer llega recién cuando termina la temporada: ahí se permite pizza, kebab y todo lo que evita el resto del año. Pero mientras compite, su cabeza cambia por completo.

“Tenemos casi diez meses en los que cada entrenamiento y cada partido cuentan. En ese contexto, salir de fiesta simplemente deja de tener sentido para mí”, confesó el noruego.
Descansar y llegar en las mejores condiciones al siguiente partido le importa más que cualquier discoteca. Una mentalidad que explica, en gran parte, por qué es hoy uno de los mejores goleadores del mundo.
