Hace 68 años, dos hermanos gemelos tomaron una decisión que marcaría a generaciones enteras: casar a sus propios hijos entre sí.

De esas uniones nacieron más de 20 nietos, y en vez de abrirse al mundo, la familia hizo lo contrario. Los nietos también empezaron a casarse entre ellos, encerrando el árbol genealógico en un círculo cada vez más pequeño. Con el tiempo se convirtieron en una de las familias más genéticamente interconectadas de todo el continente americano.

Quienes conocieron a este grupo cuentan algo todavía más extraño: varios de sus integrantes rehuían tanto a los desconocidos que huían o ladraban si alguien se acercaba. La endogamia dejó marcas imposibles de esconder — enfermedades y problemas hereditarios que pasaron de generación en generación como una herencia no deseada. 🧬😳

