HACHIKO ESPERÓ 9 AÑOS QUE SU DUEÑO REGRESARA. CASI UN SIGLO DESPUÉS, SU NOMBRE SIGUE SIENDO SÍMBOLO DE LEALTAD

Por Andrea Araya Moya
26 August, 2026

Hachiko no sabía de homenajes ni imaginaba que algún día tendría una estatua en el mismo lugar donde esperó tantas veces. Su mundo era mucho más sencillo: durante años había acompañado a su dueño, el profesor Hidesaburo Ueno, hasta la estación de Shibuya y regresaba para recibirlo al final del día. Pero en 1925 Ueno falleció inesperadamente mientras trabajaba y nunca volvió a bajar de aquel tren. Hachiko, sin embargo, siguió regresando.

Durante casi una década se le vio aparecer una y otra vez por la estación. Pasaron los días, los meses y los años, pero aquella rutina que había compartido con su humano permaneció. Su historia comenzó a hacerse conocida en Japón y Hachiko terminó convirtiéndose en un símbolo de una lealtad capaz de sobrevivir incluso a la ausencia. Tanto, que en 1934 inauguraron una estatua en su honor frente a Shibuya y él mismo estuvo presente.

Hachiko falleció al año siguiente, el 8 de marzo de 1935. Esta es considerada su última fotografía conocida: aparece rodeado por quienes fueron a despedirlo, entre ellos trabajadores de la estación y Yaeko, la pareja de Ueno. Es difícil mirar la imagen sin pensar en todo lo que representa. Durante años fue Hachiko quien acudió a aquel lugar esperando un reencuentro; esta vez fueron otros quienes llegaron hasta él para decirle adiós.

Han pasado casi 100 años y seguimos pronunciando su nombre cuando queremos hablar de fidelidad. Quizás ahí esté la verdadera dimensión de su historia: Hachiko pasó buena parte de su vida esperando a una sola persona y terminó enseñándole al mundo entero lo que significa ser leal hasta el final ❤️.

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