Pasaron catorce días de angustia, rezos y desesperación. Cuando los rescatistas finalmente llegaron hasta ellos, se encontraron con la escena más desgarradora y pura de amor maternal jamás registrada en medio de la tragedia.


Hay imágenes que no necesitan palabras para quedar grabadas a fuego en el alma. Historias que nos recuerdan de qué está hecho el amor verdaderamente incondicional: de ese instinto sagrado que lleva a una madre a poner su propio cuerpo, su vida y su aliento como escudo para proteger a la razón de su existencia.
A dos semanas de los devastadores terremotos que sacudieron a Venezuela, la búsqueda de sobrevivientes entre las toneladas de concreto y tierra dio el desenlace que nadie quería escuchar, pero que dejó una lección de amor eterno que hoy hace llorar a millones de madres y padres en todo el mundo.


El padre del menor, Fabio Bastardo, permaneció en el lugar siguiendo de cerca el operativo de rescate, en el que participaron equipos nacionales e internacionales, incluyendo delegaciones de emergencia de España y Portugal.
El hallazgo ocurre 20 días después de la tragedia, en medio del dolor de familias que aún esperan encontrar a sus seres queridos y de otras víctimas cuyos cuerpos permanecen en proceso de identificación para recibir una despedida digna.
