A las 2:30 de la madrugada, mientras medio mundo dormía, Lenny Kravitz seguía en el gimnasio.

Su entrenador, Dodd Romero, no podía creerlo: llevaba todo el día trabajando y ahí estaba, levantando pesas otra vez. “La gente ve el resultado, pero no entiende que estás ahí a esa hora”, le dijo. Kravitz, con 62 años encima, no lo niega: sigue una dieta vegana, cruda y sin azúcar, entrena todos los días sin horario fijo, y lo dice sin vueltas: “Nunca me sentí mejor físicamente en mi vida”.

No es vanidad, es disciplina acumulada durante décadas. El año pasado un video suyo entrenando en pantalones de cuero se volvió viral, y hasta los demás clientes del gimnasio empezaron a copiarle el estilo. A esta edad, Kravitz no persigue la juventud. Simplemente vive instalado en ella.

