Hay trabajos tan abusivos que el cuerpo termina pagando la cuenta. En Beed, India, muchas mujeres que cortan caña de azúcar se han sometido a histerectomías para no faltar por menstruación, embarazos o abortos espontáneos. No porque “quieran”, sino porque el sistema las empuja a seguir trabajando como si descansar no fuera una opción.

La mayoría de ellas trabaja en condiciones extremadamente duras. Pasan meses lejos de sus hogares durante la temporada de cosecha, levantándose de madrugada y trabajando jornadas que pueden extenderse por más de 12 horas bajo temperaturas sofocantes.
Bajo el modelo “jodi”, muchas parejas quedan endeudadas y trabajan hasta 14 horas diarias, sin vacaciones ni protección real. Si faltan por enfermedad o por una emergencia familiar, pueden enfrentar descuentos, multas o mayores deudas con los contratistas que las emplean.
En ese contexto, algunas mujeres terminan viendo la menstruación como un problema laboral más que como una función natural de su cuerpo. Activistas y organizaciones han denunciado durante años que muchas reciben información incompleta sobre las consecuencias de una histerectomía o son presionadas a considerar la operación como una solución práctica para seguir trabajando sin interrupciones.

En 2019, una investigación reveló más de 13 mil histerectomías en el distrito, mientras activistas denuncian falta de higiene, presión médica y pocas reformas concretas.
Al final, lo más brutal no es solo la operación. Es que para muchas, perder el útero parece menos costoso que perder un día de trabajo. 💔
