Andie MacDowell tiene 65 años y dejó de pedir perdón por eso.

Durante años, Hollywood le enseñó que las canas se tiñen y que el cuerpo se esconde después de cierta edad. Ella hizo lo contrario: dejó que su pelo se volviera gris frente a las cámaras y, cuando llegó el momento de rodar una escena de baño desnuda para su serie The Way Home, no llamó a una doble. Se metió ella misma, en una noche helada en Canadá, al lago Ontario. “No hice dieta ni nada”, contó. “Llegas a un punto en que estás harta de pensar en esas cosas”.

Lo que más conmueve no es la escena, sino la calma con la que habla de envejecer. Dice que “vieja” no es una mala palabra, que las arrugas cuentan una historia hermosa y que a cierta edad debería admirarse a la gente, no compadecerla. A los 65, MacDowell no está resignada. Está orgullosa de cada año que la trajo hasta aquí.

