Zagreb, 1966. Hedviga Golik, enfermera de 42 años, preparó una taza de té, se sentó en su sillón y murió. La radio seguía sonando. Nadie llamó a la puerta.

Sus conocidos dejaron de preguntar. Sus vecinos asumieron que se había ido al extranjero. Mientras tanto, el mundo cambió de forma irreconocible: cayeron gobiernos, nació internet, pasaron cuatro décadas enteras. Pero detrás de esa puerta cerrada en Zagreb, el tiempo se había detenido exactamente en 1966.

En 2008, trabajadores de mantenimiento forzaron la entrada. La encontraron en el sillón. La taza de té seguía sobre la mesa. 42 años después, todo estaba exactamente igual. 😶

