Todos conocemos a alguien que sale “a compartir” y termina mirando el teléfono más que a sus amigos.
De ahí nació el Boring Phone, una colaboración entre Heineken, Bodega y HMD que decidió hacer exactamente lo contrario a un smartphone moderno: quitar funciones para devolverle protagonismo a la conversación.
El teléfono no tiene internet ni redes sociales. Sirve para llamar, mandar mensajes y poco más. Incluso su menú es monocromático y deliberadamente simple para evitar esa sensación de estar saltando de una app a otra.

También incluye algunas bromas pensadas para reforzar la idea. Tiene un “correo” que siempre aparece vacío, una falsa app deportiva que básicamente te dice que probablemente tu equipo está bien y hasta una función que te recuerda pedirle al bartender que llame un taxi.
La cámara también tiene límite: solo permite guardar 10 fotos a la vez, para que sacar la foto perfecta no termine convirtiéndose en el centro de toda la salida.
La idea nació después de una encuesta encargada por Heineken a 4.000 usuarios jóvenes de smartphones en Reino Unido y Estados Unidos, donde el 90% reconoció que suele scrollear durante una salida.
El Boring Phone fue creado para aburrirte un poco con el teléfono y, con suerte, volver a entretenerte con la persona que tienes enfrente.
