Heredó un Singapur sin agua potable, prohibió los chicles, aplicó castigos con azotes a criminales y convirtió al país en potencia mundial

Por Carlos Valencia
31 July, 2026

Singapur era una isla pequeña, sin grandes recursos naturales, con tensiones sociales y enormes dudas sobre su futuro. Bajo el liderazgo de Lee Kuan Yew, el país inició una transformación que lo llevó de la fragilidad económica a convertirse en uno de los centros financieros más importantes del mundo.

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Su gobierno apostó por educación, vivienda pública, seguridad, inversión extranjera, infraestructura y una lucha fuerte contra la corrupción. También fue conocido por medidas estrictas, como la prohibición de vender chicle y castigos corporales para ciertos delitos, decisiones que siguen generando debate fuera y dentro de Asia.

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El resultado convirtió a Singapur en un caso estudiado en escuelas de política y economía. Admirado por su eficiencia y criticado por su dureza, Lee Kuan Yew dejó una pregunta difícil de responder: cuánto orden puede exigir un país para construir prosperidad.

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