Dennis Skjørestad tenía un ídolo: Erling Haaland. Nunca imaginó que ese cariño llegaría de vuelta de una forma tan dolorosa.

El niño noruego murió en un accidente que dejó en shock a todo el país. Cuando Haaland se enteró de que Dennis lo admiraba profundamente, no se quedó en las condolencias de rutina.

Haaland le escribió una carta a mano a la familia y les envió una camiseta autografiada, ese objeto que Dennis habría guardado como un tesoro.

En la carta, el delantero reconoció que ningún gesto alcanza para un dolor así, pero quiso dejarles algo que representara lo que el niño más amaba. Los goles se olvidan en minutos. Esto, la familia lo va a recordar toda la vida
