“Hablé con Dios ahí abajo y sé que fue un milagro”, dijo Hernán tras 8 días bajo los escombros 🙏
Hernán Gil, un vigilante de 44 años, quedó atrapado en la garita de un sótano en Playa Grande, La Guaira, cuando dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 derrumbaron el edificio donde trabajaba. Ahí abajo, entre concreto y fierros, pasó ocho días enteros.

Afuera, su esposa Gusbimar González no se movió del lugar. Adentro, casi 100 rescatistas de países como Chile, Costa Rica, Portugal y México trabajaron sin descanso, con las manos y herramientas simples, porque cualquier máquina pesada podía derrumbar lo que quedaba. Le pasaban agua y comida por mangueras. Lo monitoreaban con cámaras. Y esperaban.
El operativo final duró casi 72 horas seguidas. Cuando por fin lo sacaron el 2 de julio, Gil solo pudo decir que había hablado con Dios ahí abajo, y que estaba seguro de una cosa: lo suyo fue un milagro.
