Óscar Calixto Chamorro se quedó varado en la Carretera Central, en Jauja, Perú, reparando su vehículo averiado.
Su pareja, Verónica Solano, y su hijo de 7 años siguieron el viaje hacia Huancayo en otro auto, el de Josel Carvajal Ledesma, un joven de 22 años que se ofreció a trasladarlos.
Fue lo último que Óscar supo de ellos con vida. Minutos después, un semirremolque y una camioneta chocaron contra ese auto en el sector Yanachacra y lo lanzaron fuera de la vía.
Cuando Óscar llegó al lugar, todavía con las manos manchadas de grasa, encontró el Toyota Yaris destrozado.

Adentro estaban su esposa, su hijo y el conductor que los llevaba, los tres sin vida.

Otras cinco personas quedaron heridas en el choque.

Óscar gritó el nombre de su hijo entre los restos del auto, sin saber todavía que la falla mecánica que lo hizo detenerse esa mañana fue lo único que lo mantuvo con vida.
