Hilary Duff creció frente a las cámaras, pero también frente a comentarios bien crueles sobre su cuerpo. Cuando hacía Lizzie McGuire, muchos la trataban de “gorda”, hablaban de sus brazos y ella terminó creyéndose parte de eso, aunque en realidad era una niña con un cuerpo completamente normal.

Por eso verla ahora en la portada de Sports Illustrated Swimsuit se siente especial. No solo porque vuelve a aparecer en un espacio enorme, sino porque lo hace desde otro lugar, mucho más tranquila con ella misma y con todo lo que su cuerpo ha vivido.

Hilary contó que al principio pensó que tenía que ponerse en forma “brutal” para hacer las fotos. Sentía esa presión porque no es modelo, mide 1.57 y ha tenido cuatro hijos. O sea, partió desde esa idea tan instalada de que para posar en traje de baño había que llegar “perfecta”.
Pero después dijo algo mucho más potente: que su cuerpo “trabajó muy duro” para traer a su familia al mundo. Y ahí cambia todo, porque ya no está hablando de verse de cierta manera, sino de reconocer todo lo que ese cuerpo sostuvo, cargó y sobrevivió.

Y la verdad, se nota. Hilary no solo se ve regia: se ve cómoda, tranquila y como alguien que por fin dejó de mirarse con los ojos de los demás. Al fin aceptó su cuerpo, y eso hace que la portada pegue mucho más bonito.
