Lloraba solo a la salida del estadio, con la camiseta de Japón y el corazón roto. 😢 Su selección acababa de ser eliminada del Mundial ante Brasil, y ese hincha no podía con el dolor.
Pero varios aficionados de la Canarinha lo vieron. Se acercaron, le pusieron una mano en el hombro, lo abrazaron sin decir mucho. Después vinieron los cánticos, los saltos, y hasta lo mantearon entre todos — como si fuera uno de los suyos. ⚽🎉
Cuando el partido termina, la rivalidad se guarda. Lo que queda es esto: un grupo de extraños que vio a alguien destrozado y decidió, simplemente, no dejarlo solo. Al final, el hincha japonés volvió a sonreír. 🇯🇵🇧🇷💛
