Times Square, Nueva York. Ahí donde normalmente huele a hot dogs y perfume caro, esta vez el aire se llenó de humo de leña y grasa vacuna.

Un grupo de hinchas argentinos llegó con parrilla propia, la instaló en pleno asfalto y prendió fuego a un costillar mientras miles de personas miraban la escena sin poder creerlo. Todo esto en la previa de la gran final del Mundial contra España, este domingo, con Manhattan pintado de celeste y blanco de punta a punta.

No fue solo un banderazo: fue una embajada argentina completa, instalada en uno de los cruces más fotografiados del planeta, con el fuego como bandera.
