Pesaba apenas 212 gramos al nacer, aproximadamente lo mismo que una manzana. Kwek Yu Xuan llegó al mundo con solo 24 semanas y seis días de gestación y los médicos temían que no sobreviviera.

Pasó 13 meses hospitalizada, dependiendo de máquinas y tratamientos para mantenerse con vida. Pero contra todo pronóstico, siguió creciendo hasta que llegó el día que sus padres tanto esperaban: podía irse a casa.

Cuando recibió el alta, pesaba 6,3 kilos, casi 30 veces más que al nacer. Después de llegar al mundo luchando por sobrevivir, por fin podía volver a casa con sus padres.

