Issa Ismail tenía apenas 19 años cuando decidió que quería vivir como hombre.

Se llamaba Alia entonces. Cambió su nombre en agosto de 2015, empezó el tratamiento con testosterona y un año después se sometió a una mastectomía en Dearborn Heights, Michigan. Su voz se volvió más grave, le creció vello facial y su cuerpo se transformó como ella esperaba. Pero algo no cuadraba.
Hacia el tercer o cuarto año de tratamiento, la depresión se instaló y no se fue. Issa dice que ahí empezó a hacerse preguntas que no había querido mirar antes. En febrero de 2021, después de 6 años viviendo como hombre trans, tomó la decisión de dejar la testosterona e iniciar su destransición para volver a habitar su identidad como mujer.

Hoy tiene 26 años y cuenta su historia en redes y entrevistas, no para arrepentirse en público, sino para tender una mano a quienes también dudan de su propio camino.
