Anne Hathaway pasó años siendo la medida exacta de la perfección de Hollywood. Vestidos impecables, alfombras rojas, el rostro que ningún flash lograba desarmar.
Después llegó la maternidad, y con ella un cuerpo que no obedecía los tiempos de la industria.

En 2023 lo dijo sin adornos: le tomó tres años recuperarse tras su segundo parto. “No hice el snap back”, confesó. Nada de fórmulas mágicas, nada de recuperar la figura en semanas.
Años antes, apenas nacido su primer hijo, ya había escrito que no existe vergüenza en subir de peso durante el embarazo.
Hollywood le enseñó a ser perfecta. Ella eligió enseñar algo más difícil: que el cuerpo real también merece aplausos.

