David Parkes fue declarado culpable. El trabajador social de 61 años no garantizó el bienestar de los 84 perros que mantenía en la casa familiar, en Tickhill.

La fiscalía describió una casa muy contaminada con orina y heces, donde usaban ajo para intentar controlar pulgas y parásitos. Los veterinarios encontraron a cinco perros con un peso críticamente bajo. Parkes alegó que trabajaba hasta 80 horas semanales y que su esposa y su hijo se encargaban del cuidado, pero los registros veterinarios lo identificaban como dueño.

Su esposa y su hijo ya se habían declarado culpables de los mismos delitos. La RSPCA informó que uno de los perros tuvo que ser sacrificado por problemas de salud persistentes y que los demás fueron reubicados en nuevos hogares.
