Duke Hemstreet conocía el final antes de empezar. La perrita que acababa de adoptar era vieja y tenía cáncer, y los perros así rara vez encuentran quien los elija.


“No puedo dejarla irse de este mundo sola y con el corazón roto… ”, escribe sobre las imágenes. Y entonces llega la frase que quedó grabada en quienes vieron el reel: “Y si el precio es dejar que mi propio corazón se rompa, lo pagaría un millón de veces.”


Duke, que comparte en Instagram la vida de perros senior que otros dejaron atrás, no esconde lo que viene. Sabe que el duelo llegará, y aun así prefiere pagarlo que permitir que ella se vaya sin una mano que la sostenga. ¿Tú habrías dicho que sí?
